Atravesar el abismo
Atravesando el abismo: el primer paso para transformar tu vida
Hay un gran regalo cuando te permites observar tus estados internos.
Mi mentora solía decir que, frente a cualquier situación, solo existen tres opciones:
- Aceptar.
- Ignorar.
- Atravesar.
De las tres, solo una conduce a una transformación real: atravesar.
¿Qué estás viviendo hoy?
Tal vez hoy estés enfrentando un desafío en tus finanzas, una relación, tu familia o cualquier otra área de tu vida.
Más allá de la circunstancia, hay algo mucho más importante que observar: la emoción que estás sintiendo.
No siempre es necesario comenzar analizando los pensamientos. A veces el estado emocional es tan intenso que ni siquiera permite verlos con claridad. En esos momentos, empezar por la emoción puede ser el camino más sencillo.
El primer paso: observar
Antes de cambiar un estado emocional, primero necesitas reconocerlo.
Pregúntate:
¿Qué estoy sintiendo realmente
Ponle un nombre.
¿Es tristeza?
¿Miedo?
¿Frustración?
¿Cansancio?
¿Soledad?
No intentes cambiarla todavía. Solo obsérvala.
La acogida
En El secreto más grande, Rhonda Byrne habla de un concepto llamado acogida.
Consiste en permitir que la emoción exista sin luchar contra ella.
Como una pastilla efervescente que poco a poco se disuelve en el agua, las emociones también pueden comenzar a transformarse cuando dejas de resistirte a ellas.
Lo que mantiene vivo el dolor
Muchas veces no es la situación la que más nos lastima, sino la historia que repetimos una y otra vez en nuestra mente.
Pensamos constantemente en lo mismo.
Queremos encontrar respuestas.
Queremos que nos entiendan.
Queremos explicar una y otra vez lo sucedido.
Ese ciclo alimenta la emoción y mantiene al cuerpo en un estado constante de estrés.
Existe evidencia científica de que el estrés crónico puede afectar la salud física y mental. Por eso aprender a regular nuestras emociones no solo influye en cómo nos sentimos, sino también en nuestro bienestar general.
El freno de mano
Haz una pausa.
Detente por un momento.
No necesitas resolver todo ahora mismo.
Solo deja de alimentar, por unos minutos, el mismo pensamiento repetitivo.
En lugar de intentar convencer al mundo de cómo te sientes, comienza por escucharte a ti.
Escribe sin filtros
Uno de los ejercicios que más me ha ayudado es la escritura.
Toma una hoja y escribe todo lo que pasa por tu mente.
No edites.
No juzgues.
No busques escribir bonito.
Simplemente vacía tus pensamientos sobre el papel.
Cuando termines, guarda esa hoja.
No necesitas hacer nada más con ella por ahora.
Ahora sí… atravesemos el estado
Ya identificaste la emoción.
Ya observaste tus pensamientos.
Ahora estás listo para atravesar el estado.
Primero permite que esa emoción exista.
No la ignores.
No luches contra ella.
No intentes escapar.
Respírala.
Abrázala.
Acéptala completamente.
Paradójicamente, muchas emociones comienzan a perder fuerza cuando dejamos de resistirlas.
El reemplazo consciente
Cuando sientas que la intensidad comienza a disminuir, pregúntate:
¿Cómo quiero sentirme ahora?
Tal vez quieras experimentar:
- Paz.
- Gratitud.
- Alegría.
- Amor.
- Confianza.
- Esperanza.
Permite que esa nueva emoción ocupe espacio dentro de ti.
No se trata de fingir.
Se trata de elegir conscientemente hacia dónde dirigir tu atención una vez que dejaste de luchar contra lo que sentías.
La transformación comienza dentro
Atravesar el dolor no significa que desaparezca de inmediato.
Significa dejar de huir de él.
Cada vez que practicas observar, aceptar y atravesar tus emociones, desarrollas una nueva forma de relacionarte contigo mismo.
Y quizá descubras que el verdadero cambio nunca estuvo en controlar lo que sucede afuera, sino en aprender a transformar lo que ocurre dentro de ti.
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